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domingo, 15 de abril de 2012

Urna Bios: Un jardín de nosotros mismos.

Desde siempre he huido de los cementerios, sobre todo de los que están repletos de grises, tristes, y ostentosos mausoleos. Tampoco me gustan esas inmensas praderas con césped inmaculado, sólo al alcance de muertos muy ricos.

El diseñador Gerard Moliné (idea original- Premio medalla ADI FAD 1999) y Martín Azúa (co-diseñador junto a Moliné de la versión comercial) han desarrollado un proyecto que propone una original y ecológica forma de dar sepultura a nuestros cuerpos incinerados y con él dar inicio a un nuevo ciclo natural de vida: podemos convertirnos en plantas o árboles a través de una urna en cuyo interior se aloja una semilla.







'Bios es una urna funeraria fabricada con materiales biodegradables: cáscara de coco, turba compactada y celulosa. En su interior contiene una semilla de un árbol que se puede sustituir por otra semilla, brote o planta adecuada al lugar elegido. Cuando la urna se planta, la semilla germina y comienza a crecer.'


'Copito de Nieve fue enterrado en una urna Bios el 23 de abril del 2004 y se está transformando en un árbol africano, “Calodendrum Capense”, en el Zoo de Barcelona.'


Si tenemos claro que el descanso eterno no se puede comprar, esta puede ser una buena opción.

Urna Bios se distribuye a través de la empresa Limbo.  
Para más información sobre la urna, visita las webs de Gerard Moliné y Martín Azúa.
Esta información me llegó gracias a Eduardo Redondo, que me envío un enlace a la web Gladyzs.com

miércoles, 17 de agosto de 2011

Tree shaping ¿Arte o tortura vegetal?

Eduardo me ha enviado un enlace a un artículo muy interesante de la Wikipedia. Se trata de la definición de Tree shaping, que en castellano podríamos traducir como 'moldeado de árboles'. Como su propio nombre indica, esta técnica consiste en dar forma a los árboles desde pequeños para que crezcan formando con sus ramas determinadas formas, más o menos artísticas en un jardín (está claro que las personas que se dedican a esto deben tener una paciencia infinita).

El artista Peter Cook sentado en una de sus creaciones

Peter Cook es uno de los artistas más conocidos del tree shaping (trabaja con su mujer Becky). Aquí puedes ver un par de imágenes de su trabajo. Personalmente no me emociona demasiado: ¿no te parece algo kitsch?



Otro 'árbolartista' es Richard Reames.  Alguna de sus obras son bastante interesantes por la poesía que desprenden. El barco-árbol me parece muy original, así como la cabaña-árbol que puedes ver en las siguientes imágenes.




Varios artistas más trabajan con ramas de árboles, pero ya cortadas. Sus creaciones no me han parecido tan interesantes, ya que no forman parte de un jardín vivo, de un jardín raro.

Uno de los máximos exponentes y precursores de esta disciplina es Axel N. Erlandson (1884-1964). Su árbol-escalera o "Ladder Tree" me parece genial.



Como amante de las plantas y los jardines, mi primera reacción al ver estas obras no ha sido demasiado positiva. Los indefensos árboles son 'torturados' por el artista para conseguir unos diseños poco afortunados en la mayoría de los casos. Sin embargo, contemplando alguna de las obras mencionadas anteriormente no he podido dejar de valorar la creatividad de sus retorcidos jardineros.

Algún día, cuando viva cerca del mar, tendré una buganvilla en la terraza que me dará una generosa sombra con sus hojas de vivos colores. Quizá llegue el momento de forzar sus ramas entre los postes de una pérgola. Seguramente ese día me sienta artista y torturador al mismo tiempo... aunque seguro que ella lo entenderá.

Por cierto, ¿Conoces alguna asociación contra el maltrato vegetal? ;-)

Fuentes:
Greenmuze
Pooktre
Arborsmith

domingo, 22 de agosto de 2010

Pequeños paraísos en el infierno (I)

Estoy en Lima, capital de Perú. La primera vez que puse el pie en esta ciudad (hace más de 6 años) pensé que había ocurrido un desastre. Miles de bocinas y sirenas me rodearon nada más dejar el aeropuerto. Un caos absoluto, pero cotidiano, me dio la bienvenida a esta enorme ciudad de contrastes extremos. Me explicaron que era normal que los coches se avisaran constantemente de un peligro inminente. El riesgo siempre acecha, pero pocas veces se transforma en algo de cierta gravedad.

Un paseo por las calles de Lima es una experiencia agotadora. Millones de reclamos invaden el recorrido... y cruzar una calle es todo un reto. Los pasos de cebra son meramente decorativos y a los escasos semáforos se les debe de hacer un caso relativo. El peatón es constantemente humillado por el automovilista, que en esta ciudad es el absoluto dominador. Desde el ejecutivo en su descomunal 4x4, hasta el taxista que conduce un 'Tico' amarillo (casi inapreciable), todos ellos están en constante lucha por ser el primero. El limeño, cálido y tranquilo, se transforma en agresivo luchador cuando sube a su auto. En definitiva, tienes que correr cada pocos metros para no llevarte un buen susto. Por si fuera poco, los taxistas te avisan de que están disponibles si te ven caminar despreocupadamente, algo poco habitual en esta enorme urbe.
En mi condición de peatón recalcitrante, este panorama es desalentador... y por lo que veo, poco ha mejorado en 6 años. Dentro de unos días se celebrarán elecciones a la alcaldía de la ciudad y el principal debate se centra en 'la inseguridad y el caos del tranporte'. Todos los aspirantes coinciden en 'mejorar la calidad de vida de los limeños con un sistema de transporte masivo'. Las denominadas 'combis' (pequeños autobuses privados que recorren diferentes y coincidentes rutas) son el principal problema del tráfico, junto con los ya mencionados taxis.
Sin embargo, en los márgenes de este contaminado 'infierno' circulatorio, he descubierto un paisaje que puede pasar desapercibido. Es necesario abstraerse del tráfico y dirigir nuestra mirada a los pequeños paraísos verdes que emergen cada pocos pasos, tanto a ras del suelo como en las terrazas y azoteas.
Es curioso, pero me acabo de dar cuenta de que mi residencia temporal en Lima está ubicada en el barrio de Miraflores. Mira flores! Pues si. Hermosos mini-jardines con arbustos, árboles, plantas y flores de vivos colores aparecen por todas partes.
Cualquier espacio en la acera es bueno para crear un pequeño jardín que, en la mayoría de los casos, está perfectamente cuidado. Es un contraste muy raro. Supongo que los limeños necesitan de sus jardines como terapia de choque frente a un entorno tan duro. 

Escribo en el patio interior de la casa dónde me alojo (por supuesto, tiene jardín). No hay viento, ni lluvia, ni ruido. Sólo el lejano eco del tráfico limeño y una niña que canta con una voz muy dulce las letras de la serie americana de moda.

domingo, 18 de abril de 2010

El jardín de las delicias es muy raro

Esta semana he vuelto a disfrutar con uno de mis cuadros favoritos: El jardín de las delicias, de El Bosco. Me he acercado al Museo del Prado para ver exclusivamente esta hermosa y enigmática obra. Jamás decepciona.


Se trata de un tríptico que, abierto, muestra el Paraíso (izquierda), el Mundo (centro) y el Infierno (derecha). Así mismo, si se cierra, representa el final del tercer día de la Creación. Se han realizado innumerables interpretaciones y todavía los expertos no se han puesto de acuerdo en su significado (seguramente nunca lo harán).



Esta vez me ha parecido más grande que en otras ocasiones, aunque por desgracia es muy difícil ver con nitidez todos sus infinitos detalles.

'Hacia 1500-1510, óleo sobre tabla, 220 x 389 cm [P2823]. El origen de este tríptico -la obra más afamada y singular de cuantas realizó El Bosco- se vincula definitivamente a la Casa de Nassau -propietaria de un castillo en Breda, no lejos de Hertogenbosch- (...)Feli pe II lo adquirió en su almoneda y en 1593 lo destinó al monasterio de El Escorial, registrándose en su libro de entregas como «una pintura de la variedad del Mundo, que llaman del Madroño». Permaneció en El Escorial hasta la Guerra Civil y en 1939 ingresó en el Museo del Prado como depósito de Patrimonio Nacional.(...) No hay duda de que en esta tabla El Bosco representa al mundo entregado al pecado y muestra a hombres y mujeres desnudos, manteniendo relaciones -algunas contra natura- con una fuerte carga erótica o sexual alusiva al tema dominante en esta obra, el pecado de la lujuria, aunque no sea el único. (...) El tríptico de El jardín de las delicias es una obra de carácter moralizador -no exenta de pesimismo- en la que El Bosco insiste en lo efímero de los placeres pecaminosos representados en la tabla central. El pecado es el único punto de unión entre las tres tablas. Desde su aparición en el Paraíso con la serpiente y con Eva -que asume la culpa principal de la expulsión del Paraíso, propia de la misoginia medieval-, el pecado está presente en el mundo -pese a que se muestre como un Paraíso terreno engañoso a los sentidos- y tiene su castigo en el Infierno.'

Un cordón situado a cierta distancia de la obra impide a los curiosos como yo acercarnos más de lo debido, aunque siempre encuentro algún nuevo elemento en el que no había reparado antes. Por ejemplo, el monstruo que devora hombres glotones y codiciosos y los expulsa por el culo (situado en el infierno, como no podría ser de otra forma).


Como podrás imaginar, lo que más me gusta de esta obra moralizante son sus jardines. Unos jardines muy extraños que se convierten en el escenario de los vicios y virtudes que rodean al ser humano. Jardines llenos de vida: animales de todas las razas posibles (y no posibles) estanques, ríos y lagos... También encontramos esculturas y fuentes por todas partes. Sus increíbles formas serán posteriormente re-interpretadas por los surrealistas de principios del siglo XX.



En el paraíso se encuentran Adán y Eva. De momento viven alejados de todo pecado, en mitad de un maravilloso edén cuajado de una vegetación exuberante. No recuerdo haber visto unas plantas tan delicadamente pintadas como las de esta obra.

'Junto al primer hombre y la primera mujer aparece el Árbol del bien y del mal (una palmera) ya que alrededor de él se enrolla la serpiente tentadora y el Árbol de la vida (un exótico drago). Dado que en el siguiente panel se representa un mundo lujurioso, se ha interpretado esta tabla como el preludio de lo que después acontecerá.'

Es curioso, pero en el infierno casi no se ven plantas o árboles. Lo que si se aprecia con claridad es el horror que sienten unos minúsculos hombres que corren desesperados entre las llamas de los incendios que protagonizan esta dantesca escena.


Me gustaría acercarme mucho más para apreciar todas y cada una de las minúsculas pinceladas de El Bosco, pero al cabo de unos minutos mis ojos comienzan a dar síntomas de agotamiento. Decido retirarme y, ya en casa, seguir con el análisis de ciertos detalles que no he podido ver con la suficiente claridad. Para esto cuento con una novedosa herramienta: el gigapixel.

Desde hace varios años colaboro en diferentes proyectos con Madpixel, una empresa española realmente innovadora. Ellos han desarrollado con Google una visita virtual al Museo del Prado que incluye el acceso a varias obras maestras, usando esta tecnología.


'Regocijarse frente a un Velázquez o un Rembrandt en un entorno como el Museo del Prado es algo único. Pero ahora, con la tecnología de Google Earth, podrás ir más allá y disfrutar de una experiencia diferente navegando por reproducciones de las obras maestras del Prado y viendo con todo detalle los trazos y pinceladas del autor o el craquelado del barniz. Las imágenes de estas obras tienen cerca de 14.000 millones de píxeles, un nivel de detalle 1.400 veces mayor que el que obtendríamos con una cámara digital de 10 megapíxeles. Además, en Google Earth, podrás ver una espectacular reproducción en 3D del museo con su ampliación.'

Aunque se echa de menos algún contenido multimedia que ayude a comprender y contextualizar las obras digitalizadas, el resultado es realmente sorprendente. En mi caso, he podido ver detalles de El jardín de las delicias que hubieran sido imposibles de apreciar delante de la obra original (los detalles de la obra que acompañan esta entrada están directamente capturadas de la visita virtual). 

Algunos datos del trabajo realizado:
Fotos totales: 1653
Dimensiones (px): 156.547x89.116
Número de fotos pirámide: 285.152
Tamaño (KB): 76.824.648

Te aconsejo que accedas a la visita virtual y disfrutes con las obras que se han incluido en esta interesante iniciativa, que seguro tendrá continuidad en un futuro.

Lo puedes hacer a través de Google Maps y Google Earth.

Fuentes:
Pilar Silva Maroto / Museo del Prado
Google
Madpixel (gigapixelfactory)
Wikipedia

domingo, 21 de marzo de 2010

Mi Jardín Botánico tiene un gingko biloba

Un jardín botánico es un raro jardín. Es una especie de arca de Noé de plantas, pero la diferencia es que no se pueden meter tan fácilmente en un barco (de cualquier forma, Noé podría haberse llevado unas cuantas semillas para dar de comer después a esos pobres animales).

El de Madrid es el mío. Lo he visitado unas cuantas veces. No es ni demasiado grande, ni demasiado pequeño, pero siempre me pierdo buscando mi árbol preferido: el gingko biloba. 


Procedente de China, éste es un árbol rarísimo, ya que 'es un árbol único en el mundo, sin parientes vivos. Está clasificado en su propia división, la Ginkgophyta, siendo el único miembro de la clase, Ginkgoopsida, ordenGinkgoales, familia Ginkgoaceae, género Ginkgo. Contiene una única especie, el Ginkgo biloba que constituye uno de los mejores ejemplos de relicto o fósil viviente conocido'.


Raras veces lo encuentro, pero si consigo dar con este fósil viviente -y es otoño-, me llevo un par de sus maravillosas hojas amarillas con forma de abanico. Una me la quedo y la otra se la regalo a alguien especialmente querido. Le digo que trae buena suerte... y tengo la absoluta certeza de que es cierto (todos tenemos pequeños amuletos, aunque no reconozcamos ser supersticiosos). 

Después de la bomba atómica de Hiroshima, fue uno de los pocos árboles que quedó en pie en las cercanías del epicentro, por lo que se lo conoce como portador de esperanza. Una de las cosas que más me sorprendieron de mi reciente viaje a Nueva York fue la cantidad de ginkgos que vimos por sus calles. Supongo que los habitantes de la Gran Manzana necesitan mucha buena suerte para sobrevivir a los embates diarios de su duro quehacer cotidiano.

...cae la tarde y me olvidé otra vez de tomar una determinación... Siempre que paso cerca de mi jardín botánico no puedo evitar comenzar a canturrear la canción de Radio Futura ¡Una canción también muy rara! (y el vídeo aún más).

Fuente: Wikipedia

viernes, 19 de febrero de 2010

¡Comed mucha fruta!

Imagínate que vas paseando por una tranquila calle de tu ciudad. De repente sientes algo de hambre, levantas la mano y coges una hermosa manzana de un árbol. Un poco más adelante, junto al contenedor de vidrio, te encaprichas de unos melocotones que no tienen mala pinta. Recolectas un par y los metes en la bolsa. Para la cena. ¡Qué gusto!

¿Te parece increíble? Pues no perdamos la esperanza. Un colectivo norteamericano, denominado Fallen Fruit , con el apoyo de Matadero Madrid, pretende devolvernos la esperanza sobre el género humano y su relación con la naturaleza en la gran ciudad. Con el lema 'Una reinvención vegetal de la ciudad', los creadores de esta iniciativa pretenden plantar 60 árboles frutales hoy en el distrito de la Arganzuela.



Este proyecto te invita a imaginar que pasaría si a nuestro alrededor crecieran árboles frutales y no largas extensiones de cemento. El colectivo Fallen Fruit instalará un Campamento Base (hasta el 15 de marzo) que servirá como espacio documental, lugar de reunión, colaboración, trabajo e intercambio. 
Desde el mismo partirán paseos de reconocimiento de fruta urbana, se plantarán árboles en las ubicaciones elegidas y se dibujará un Mapa Público de Fruta que localice tanto los árboles frutales ya existentes como los nuevos.


Fallen Fruit lo componen personas que provienen de muchos ámbitos creativos (fotografía, video, diseño, etc.) y desarrollan actividades relacionadas con la recuperación de espacios en desuso mediante jardines, huertos urbanos... su objetivo final es, según ellos mismos dicen, 'crear comunidad'.

Eduardo R., mi asesor en temas rurales, me dice que estos frutales en Madrid tienen un futuro algo oscuro. Teniendo en cuenta la voracidad de las diferentes especies de aves que abundan por la ciudad y la descontrolada pasión de sus habitantes por todo lo gratuito... estoy casi seguro de que las frutas no llegarán a madurar del todo. Tiempo al tiempo.

De cualquier forma, quizá sea un proyecto algo raro y muy utópico, pero son realmente este tipo de iniciativas las que merecen mi atención y mi aplauso. ¡¡Me voy corriendo a la Arganzuela!!


Fuentes: El País; Matadero Madrid